Cuando una persona muere sin haber redactado un testamento válido, sus bienes deben ser distribuidos entre sus herederos legítimos conforme a lo que dicta la ley. Este procedimiento se denomina “sucesión intestada”. En España, la sucesión intestada está regulada por el Código Civil, aunque puede tener ciertas peculiaridades según la Comunidad Autónoma en la que residía el fallecido. A continuación, explicamos detalladamente cómo funciona la sucesión intestada y las implicaciones legales involucradas.
¿Qué es la sucesión intestada?
La sucesión intestada, también conocida como sucesión legítima, ocurre cuando una persona fallece sin haber dejado un testamento válido que disponga de sus bienes. En estos casos, la ley establece un orden de prelación para determinar quienes son los herederos y cómo se distribuyen los bienes del difunto.
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¿Quiénes son los herederos del abintestato?
Los herederos abintestato, también conocidos como legales o legítimos, son aquellos designados por la ley para recibir la herencia en ausencia de testamento.
De acuerdo con el artículo 913 del Código Civil, si no hay herederos designados por testamento, la ley asigna la herencia a:
- Los parientes del fallecido.
- El cónyuge.
- El Estado.
¿Cuál es la orden de herederos sin testamento?
El orden de prelación es el sistema que establece la ley para determinar quiénes tienen derecho a heredar en ausencia de un testamento. Este orden pueden variar según la legislación de cada país, pero en España sigue el siguiente patrón:
- Descendientes: Los hijos y, en ausencia de estos, los nietos del fallecido son los primeros en la línea de sucesión.
- Ascendientes: Si no hay descendientes, los padres y, en ausencia de estos, los abuelos del difunto tienen derecho a heredar.
- Cónyuge: El cónyuge del fallecido también tiene derecho a una parte de la herencia, la cual puede variar según la existencia de descendientes o ascendientes.
- Colaterales: Si no hay descendientes, ascendientes ni cónyuge, los hermanos, sobrinos y otros parientes colaterales pueden heredar.
- Estado: En última instancia, si no existen herederos, los bienes del difunto pasan al Estado.
¿Cuál es la orden de herederos con testamento?
En este caso, la lista de herederos puede variar y, además, puede ser ampliada según la voluntad del causante. Es fundamental tener en cuenta una norma clave: la regla de los tres tercios o regla de las tres partes. Al redactar el testamento, debemos respetar esta regla, la cual divide la herencia en tres partes: el tercio de legítima, el tercio de mejora y el tercio de libre disposición:
- El tercio de legítima se distribuye equitativamente entre los herederos forzosos. Según el artículo 807 del Código Civil, estos herederos incluyen a los hijos y descendientes, padres y ascendientes, y al cónyuge.
- El tercio de mejora está destinado, como su nombre lo indica, a mejorar la legítima, por lo que se puede distribuir según la preferencia del testador entre los herederos forzosos, o también puede dividirse en partes iguales entre ellos.
- El tercio de libre disposición puede asignarse a cualquier persona o institución, siempre respetando los límites legales.
¿Cuál es el derecho de representación sucesión intestada?
El derecho de representación permite a los descendientes de un heredero que no ha querido o no ha podido aceptar la herencia, ocupar su lugar y asumir los derechos y obligaciones que correspondían a dicho heredero “si estuviera vivo o hubiera podido heredar”
Esta definición está regulada por el Código Civil en su artículo 924, que inicia la sección dedicada a este concepto “El derecho de representación es el que permite a los parientes de una persona sucederle en todos los derechos que tendría si estuviera vivo o hubiera podido heredar.”
Aunque esta definición puede parecer ambigua al referirse al “parientes”, las posibles confusiones se aclaran en el artículo 925, donde el texto legal específica claramente que “la representación tendrá siempre lugar en la línea recta descendente, pero nunca en la ascendente”.
La sucesión intestada es un proceso legal complejo que garantiza la distribución de los bienes de una persona fallecida sin testamento. Es fundamental comprender el orden de prelación y los pasos involucrados para asegurar una herencia justa y equitativa. Además, es crucial considerar las implicaciones legales y fiscales para evitar conflictos y asegurar el cumplimiento de las obligaciones financieras del fallecido.